No siempre tenemos la oportunidad de conocer la historia de una bodega en primera persona, hoy es el día de conocer la historia de Bodegas Albamar de la mano de Xurxo Alba Padín:

La bodega existe desde aproximadamente hace unos 25 años. Su función, como la mayoría de las de su entorno, era la elaboración del vino como medio de autoconsumo, hasta qué, mi padre, Luis Alba Casal, albañil de profesión, quedó en el paro a raíz de una quiebra surgida en la empresa en la cual trabajaba. Como consecuencia de este percance, mi padre, junto con mi madre, Mª Isabel Padín Álvarez, decidieron coger las riendas de las tierras heredadas y plantar viñedos. Fruto del esfuerzo, año tras año, se recogían grandes cosechas de vino que básicamente se vendía a granel y se embotellaban sin etiquetar.

Durante muchos años, mi vida, junto con la de mis hermanos Rafael y Pepe Luis (fallecido en el 94), estuvo ligada al mundo del vino, al de su cultivo y al de su elaboración. De ahí nació, desde que era muy niño, mi interés y devoción por el vino. Con el paso del tiempo, esta devoción inicial fue convirtiéndose en mi gran ilusión profesional y académica. Terminados mis estudios obligatorios tenía claro cuál era mi futuro y comencé mi formación en el ámbito vitivinícola, primero estudiando enología y posteriormente culminando los estudios de Ingeniero Técnico en Industrias Agrarias y Alimentarias. Desde entonces, todo mi desarrollo profesional ha sido dedicado en cuerpo y alma al mundo del vino, del que me siento orgulloso de formar parte. Como no podía ser menos, siempre rondó en mi cabeza la idea de crear mi propia bodega y la de elaborar mi propio vino, conforme mi filosofía y mi modo de entenderlo.

Pasado el tiempo, los viñedos se fueron haciendo más extensos hasta alcanzar las 2 hectáreas con las que cuentan hoy en día. Entonces se me brindó la gran oportunidad de culminar mi sueño y poder crear así la bodega ALBAMAR. En el origen del nombre están: por un lado, nosotros nos apellidamos alba; por otro lado, la variedad con la que está elaborado es el albariño; y por último, el viñedo más grande que tenemos está a 200 m. del mar. El significado de toda esa mezcla es: al alba del mar.

Pues una vez decidido a dar este salto, en julio del 2006 empiezan todos los trámites burocráticos y administrativos para poder integrarnos en el consejo regulador Rías Baixas y empezar a caminar en este proyecto que nos ilusiona a toda la familia.
Una vez elaborado el vino tuvimos que darle muchas vueltas para llegar a quedar contentos con la imagen que queríamos inculcar al vino. La botella, la etiqueta, el corcho, poner capsula o no poner, etc. Esto se fue logrando con la ayuda de varios amigos, de los que estoy muy orgulloso y agradecido.

Y como resultado final de todo este esfuerzo, trabajo, ilusión, ambición y satisfacción personal nació este producto alimentario elaborado con albariño 100%, llamado Albamar, que es el buque insignia de la bodega. Ahora se ve acompañado por 3 caprichos, que son el Alma de Mar (sobre lías), el Pepe Luis (Barrica) y el Fusco (Mencia que elaboro en Ribeira Sacra). Este año se les han incorporado el Albamar Finca o Pereiro, el Edición Especial Albamar (Moncha) y el Edición Especial Fusco (Floreano). Estas ediciones limitadas son dos vinos que elaboro en colaboración con Gogue, un caracaturista muy conocido en nuestra Galicia. El Finca O Pereiro es un vino de pago de una parcela especial, en todos y cada uno de los sentidos.