La semana pasada os contábamos la historia de una pequeña pero gran bodega de las Rías Baixas gallegas, Bodegas Albamar. Esta semana seguimos presentándoos los vinos que elaboran en esta bodega, esta vez es el turno de: Alma de mar 2012.

Se trata de un vino muy especial, con un concepto diferente al buque insignia de la bodega, el Albamar.

La materia prima la cogen de una única parcela, situada a escasos metros del mar tiene un rendimiento aproximado de 5000 kg/ha. Se trata de una parcela cuyos viñedos fueron plantado en el año 1982, con un suel arcilloso-arenoso. Hay que tener en cuenta que en las Rías Baixas los suelos son mayoritariamente arenosos.

Para la elaboración de este vino se trabaja la lía fina durante ocho meses en battonage.

Todas estas características especiales, hacen que el vino tenga unas características muy peculiares, únicas. Es un vino muy amplio en boca, goloso, redondo y largo. Tiene una nariz muy compleja con toques minerales, lácteos, frutales y de bollería.

De la cosecha del 2012 únicamente salieron al mercado 1333 botellas, todas ellas numeradas.