La bodega Txakolí Rezabal fundada en 1996 ubicada en Zarautz y perteneciente a la denominación de origen Getariako Txakolina, con una capacidad de elaboración de 200.000 litros cuenta con las tecnologías más avanzadas: prensa neumática, depósitos para criomaceración, cubas de acero inoxidable, fermentación controlada, estabilización en frío, cadena de embotellado, etc…, y los métodos más tradicionales. En definitiva, la tradición de siglos atrás preserva las características del producto y la técnica se pone al servicio de la calidad, con el fin de extraer su máxima riqueza a unas uvas privilegiadas que han sobrevivido a través del tiempo.

Plantación

Los sistemas de plantación son tanto de espaldera como las de emparrado altote de aproximadamente 1,80 metros y es ésta la forma que consigue que haya mayor insolación y que el fruto cuelgue y esté ventilado. La estructura de soporte se basa en estacas de madera y unos alambres guías que forman un toldo que cubren la cepa y hacia los cuales se guían los brazos de los mismos.

La vid

En invierno la vid permanece en reposo y la savia apenas circula por sus brazos; momento elegido para efectuar la poda, operación delicada que probará la habilidad y sabiduría del podador, ya que de ella, de su extensión y orientación, dependerán en parte las características del fruto que se obtengan. Hacia marzo, hacen aparición las primeras yemas. Hacia mayo comienza la floración. La vid se autofecunda y da lugar a pequeños
racimos que a finales de la primavera marcan la explosión de verdor que va cubriendo poco a poco el espacio y creando un manto verde que cubre las viñas y que junto al azul del mar configuran es espectáculo del viñedo. El verano marcará hacia finales de agosto, el fenómeno del envero o cambio de color. El fruto es todavía de un verde agresivo y poco a poco va tomando las tonalidades amarillas y tintas características. Septiembre marcará una carrera hacia la maduración, hacia el acopio de sustancias y componentes, que con la experiencia, el paladar y un seguimiento científico tanto de azucares como de la acidez de las uvas, nos indicarán el momento ideal de la vendimia.

Vendimia

La vendimia se produce desde los comienzos de octubre y dura aproximadamente de diez a quince días. Todo el esfuerzo de un años se halla a la vista listo para su recogida. Los vendimiadores se dirigen hacia las 16 hc. de la propiedad con tijeras alargadas y debajo de los parrales son cortados los racimos que cuelgan y poco a poco, se van llenando los cestos que, a su vez, son cargados en los tractores. La vendimia se va desarrollando de las zonas más soleadas y maduras a otras cuya maduración ha sido más tardía. El ciclo ha terminado y comienza otro por el
cual el bodeguero Ander Rezabal recibe en sus manos la vendimia.

Elaboración
Ya en al bodega, la uva se deja durante unas pocas horas en proceso de maceración pelicular en frío para que las sustancias aromáticas del pellejo pasen con el prensado al mosto. Una vez extraído el mosto, se deja en reposo para que sedimenten las partículas sólidas. Se trasiega el mosto limpio y se deja que las levaduras lleven a cabo la fermentación alcohólica en la que el azúcar del mosto se convierte en alcohol.

El reposo del invierno provoca la sedimentación de pequeñas partículas que enturbian al principio el vino. Es el momento de realizar los coupages o las mezclas. En esta bodega cada variedad de uva se fermenta de forma separada.

Con las primeras catas se determinan las características de cada depósito y se busca la mejor combinación. Se contrastan con la ficha analítica realizada en el laboratorio. Se define así el perfil de la cosecha del año. Sólo falta el filtrado y el embotellado para que el Txakolí salga al mercado.

El resultado es un vino joven, blanco, amarillo verdoso, ligéramente ácido, con recuerdos frutales y con una graduación moderada de 10,5º a 11º. Así, por el buen hacer de esta bodega, el Txakolí Rezabal colmará con las delicias de los más exigentes.

El Txakolí es un vino que acompaña perfectamente a todo tipo de marisco y pescados así como a carnes blancas y ligeras. El bonito, besugo, anchoas, lenguados… encuentran en el Txakolí su complemento ideal.

Así hoy en día, el Txakolí hace gala en los mejores restaurantes de los grandes profesionales de la cocina vasca.