Donostia la casa de Arzak y Keler

Es verlo y te entran ganas de ir corriendo al frigorífico, coger una Keler, o dos, sentarte de nuevo en el sofá o delante del ordenador y volver a ver el nuevo anuncio de Keler. Te dan ganas de verlo una y otra vez, mientras vas tomando una Keler tras otra. No, no es un llamamiento al alcoholismo, es simplemente la descripción de las sensaciones surgidas tras ver y disfrutar con la nueva campaña publicitaria de Keler.

Un protagonista (además de la cerveza): Juan Mari Arzak. Con su voz pausada nos hace un resumen de su vida, unida a la Keler. Dos iconos y estrellas de la gastronomía vasca y donostiarra se dan la mano, para goce y disfrute de todos los amantes de la buena cocina y de la buena cerveza. Porque el que quiere a estos dos monstruos, los quiere para siempre.

Nota de prensa de Keler:

Ayer se emitió por primera vez el esperado anuncio de Keler que tiene como protagonista a el famoso cocinero Juan Mari Arzak, uno de los cocineros más reconocidos del mundo. Nieto, hijo y padre de cocineros es uno de los artífices de La Nueva Cocina y este año ha cumplido 25 años ininterrumpidos luciendo las 3 estrellas Michelin. Arzak es un precursor pero su rasgo diferencial es haber sabido ser fiel, durante toda su carrera, a una idea de cocina y de vida. Alguien que ha hecho volar la cocina vasca sin renunciar nunca a sus raíces.

Los hermanos Juan y Teodoro Kutz fueron creadores de una cultura cervecera en el País Vasco. Estos pioneros instalaron, en 1890, la fábrica de cervezas en Donostia y elaboraron una cerveza Premium a la que llamaron Keler.

Keler también es fiel a sus orígenes. Una cerveza vasca hecha al gusto vasco. Por ello, Keler nunca ha renunciado a la intensidad y ha mantenido su sabor inconfundible. Esta constancia ha sido reconocida en los últimos años con varios premios a la mejor cerveza Premium Lager del mundo.
Estas coincidencias provocaron la idea de narrar las vidas paralela de Arzak y Keler. La importancia del sabor en la historia de los vascos, la mesa como centro del mundo alrededor del cual gira nuestra vida, las costumbres y los ritos de un pueblo que vive y respira como come.

Pero sobre todo, éste es un homenaje a Arzak y, por extensión, a todos los protagonistas que han llevado la cocina vasca hasta donde hoy está. La gastronomía es reflejo de nuestra identidad cultural, una forma de ser y de vivir a la que Keler, nuestra cerveza, siempre ha estado asociada.
El rodaje se realizó durante 5 días , entre la cocina de Arzak en un día de actividad, en un servicio de mediodía y su restaurante, algunos bares donostiarras, el puerto y los mercados de la ciudad, evocando , en algunos momentos, tiempos pasados y mostrando el día a día de nuestra ciudad.

La historia narra la vida de Arzak, su nacimiento, su ciudad natal, el orgullo de su procedencia. Su vida, intensa. Su facilidad y su encanto para gustar a todo el mundo: elegantes, canallas, estrellas, granujas, amigos y desconocidos. El recuerdo aquellas personas o momentos imborrables y el saber que quizás no guste a todo, pero que el que le conoce y le prueba, le quiere para siempre.

Esta historia, puede ser narrada igualmente por Keler, Y ese es el juego de la historia, el paralelismo entre los dos protagonistas, la confusión, el “de quién hablo”, de Juan Mari Arzak.. o de KELER.