En 1890, dos hermanos alemanes se establecieron en Donostia, se llamaban Juan y Teodoro Kutz, grandes maestros cerveceros. Aquí crearon su empresa y comenzaron a elaborar una gran cerveza siguiendo la receta tradicional. Su sabor se identificó con la personalidad de su origen; el genuino método alemán que encontró en el País Vasco un paladar agradecido.

Ficha de cata:

Color oro viejo, luminoso, con reflejos de roble nuevo. Brillante y de aspecto vivo. Burbujas sutiles, abundantes, que rematan en espuma blanca de larga persistencia. Olor de la malta cebada. Nariz compleja por las notas del lúpulo y la levadura. Elegante y tradicional. Muy sabrosa aunque ligera, fresca y con un carbónico integrado. Recuerdos a cereales tostados. Ideal en una copa larga o en un vaso con abertura amplia. Consumirla a unos 6 grados.